miércoles

Maravillosa Bolivia

Hoy he visto este vídeo y no puedo dejar de emocionarme.... 
Bolivia es un país rico y hermoso. Veo con inmensa dicha estos paisajes que siento tan míos. Todo tan lleno de color, tan lleno de vida. Recuerdo la luna inmensa y la noche. Si hay algo que echo de menos en Madrid, son las noches estrelladas de mi antiguo cielo... negro y profundo, salpicado de miles, miles de luces. 
Veo estas imágenes y puedo sentir el olor de la guayaba, de la tierra mojada, de los campos verdes, la fruta fresca...  
Bella tierra multicolor; lejana y presente... qué lejos estás. 


viernes

y bailo...



Bailé muchos años. Desde pequeña y todo tipo de bailes. 12 años de ballet y otros de baile folclórico, moderno, jazz... 
En los últimos años -y con tanta ocupación- había dejado de bailar a pesar de que es vida para mi cuerpo. Como el agua y como el aire: absolutamente necesario. 

Me reduje a "bailar" en casa, con mis hijas, sola y hasta con mi compañera de tareas, pero nunca más en un escenario; nunca más en un cuerpo de baile. 

Hace casi un año intenté volver al ballet pero, aunque mi mente sabía dónde tenía que estar cada músculo de mi cuerpo, éste no respondía a mis órdenes. 

Mi masa muscular (cada vez más masa y menos muscular), rodaba sin ton ni son, ignorando por completo las instrucciones de mi profesora (una señora de unos 60 años: ligera, ágil, hermosa y delicada) y haciendo de todo, menos ballet. Más bien haciendo el ridículo. 

Pero mis compañeras aplaudían mis esfuerzos... y yo me sentía como un ganso dando saltos, o mejor aún: como las hipopótamas de la película Fantansía. Lo dejé. 



Un día conocí a unas chicas que buscaban información sobre maternidad. Escuché su dulce acento y lo reconocí enseguida. Casualmente, ellas bailaban. 

Bailaban bailes de mi querida Bolivia; jamás había bailado bailes como estos, pero mi ilusión pudo más y no pude resistir la tentación de ofrecerme a bailar. 

Y ahora bailo. He participado en dos entradas y una pequeña muestra en escenario. Bailo otra vez. 
Bailar en la calle tiene además un sentido más profundo. Enseñar parte de mi cultura boliviana en las calles madrileñas que adoro es un regalo. Tengo dos pedazos de alma en un solo momento.

Suena la música. Suenan los pitos. Gritan los guías.... 
Lo que significa para mí, nadie más que yo lo conoce. Mi corazón se acelera y mi sangre vibra. La emoción no me cabe en el cuerpo y apenas comienzo a bailar, siento que no podré con el recorrido ... Los cinco primeros minutos son eternos: Me duele el cuerpo y siento que el aire no me es suficiente, que tendré que dejarlo enseguida. 

Y el sonido de mi tierra me invade. Veo a la gente aplaudir; nos aplauden, nos vitorean, la música sigue y en mi corazón la felicidad no cabe. Y entonces, como por arte de magia, me crecen alas en los pies. Siento la música en el alma, sonrío -no puedo parar de sonreir- y bailo. 

Es un momento en el que siento que no se puede ser más feliz.... 






sábado

¡cómo te extraño!

Casi no escucho música boliviana... me entra una nostalgia infinita y se me nubla el corazón.

Y es que tengo dos patrias en el cuerpo, están tatuadas en mi piel. Por eso no puedo evitar pensar de vez en cuando en la tierra que me acogió tantos años, la que vio nacer a mis padres y en la que también fui feliz.

¡Cómo te extraño Bolivia! añoro las cuecas de Matilde, la poesía de Jaime Sanz, las pinturas de Mamani Mamani,  la dulzura de Óscar Alfaro, el sonido indiscutible de Wara... Puedo imaginar las calles de mi Sucre, blanca y llena de escolares. Tierra en la que se ha detenido el tiempo, de noches estrelladas y lluvia olorosa.


“La energía del agua”
Mamani Mamani 2007
Pintor boliviano
Trato de no olvidar nunca mi origen, de recordar las caras, los sitios y los sabores. De soñar de vez en cuando con sus mercados coloridos y sus niños de canela. De no olvidar la pobreza, la sencillez de la vida, el cariño de la gente, las yapas, el apicito caliente, los taxis compartidos, los voceros de los microbuses.


Y sé, sin dudarlo, que mi alma echaría de menos España si tuviera que partir de nuevo y abandonarlo todo otra vez. Me moriría de pena; melancolía de hogar querido, amartelo asegurado. No podría vivir sin Cibeles, sin los paseos por Sol, sin las castañas del invierno, sin las terrazas del calor...

Tengo dos patrias y soy de ninguna parte. Y a veces me siento ajena en ambas tierras. Con mi acento raro y mis costumbres de gringa. Con mi piel morena y el pasaporte europeo. Que levantan sospechas y cejas. Que son siempre anecdóticos.
 
Y me pongo triste cuando siento que aquí no encajo, porque allí tampoco soy ya pieza de aquel puzzle. Que aquí soy una boliviana nacida en los madriles y allá, una española hija de bolitas.

Hace muchos años que no vuelvo y entonces me sentí una extraña en mi propia casa. Todo cambiado, gente distinta. Amigos que no tenían tiempo para verme todo lo que yo hubiera querido. Pensando en Madrid cada día, como si no fuera a volver nunca.
Pero los días pasaron más rápido de lo que esperaba y regresar me produjo también una profunda ansiedad. Regresar, volver... Siempre regreso, siempre vuelvo; no me voy a ninguna parte. Regreso a mi tierra siempre, no importa de que lado del mar esté.

Comparto este vídeo, cuequita chuquisaqueña, para quien quiera comprenderme hoy; que no quiero sentirme extranjera en ninguna parte. Quiero pertenecer y ser. De aquí. De allá.


jueves

No recuerdo en este momento....


Yo era muy pequeña cuando este "señor", por decir algo, se adueñó del país y sembró el terror por donde pudo. Entonces todavía no habíamos salido de España -ya democrática- y no había internet ni parecidos, pero las noticias desde Bolivia llegaban de todas formas y en mis recuerdos infantiles su nombre quedó grabado.

Años después, cuando la democracía volvió y yo ya tuve edad de enterarme de las cosas y de vivir en primera persona las noticias, Luis García Meza fue juzgado y condenado. Durante los interrogatorios y a medida que se le iban detallando los horrores cometidos durante su dictadura, él sólo supo dar una respuesta: No recuerdo en este momento.

Parece ser que ahora sí que recuerda y se le ha ocurrido publicar un libro. Una de dos: O piensa que contando todo va a conseguir el perdón de alguien: lo dudo; o cree que si maquilla los hechos de entonces y los disfraza de memorias autobiográficas, lo mismo se muere y pasa a la historia como el presidente que nunca fue.

El título de su libro es "¡Yo dictador!". ¿Qué fuerte no? al menos asume lo que fue y no dejará de ser... (y bien podría subtitularse: y asesino, torturador, como poco.) 

En fin... vaya sinvergüenza. Ahora mismo se me viene a la mente la canción de los fabulosos cadillacs "mal bicho" y las fotos en blanco y negro de los periódicos de entonces, los titulares antiguos y el olor de la tinta del periódico: el primer olor que me hizo enamorar del periodismo con 13 años, profesión que abracé con la ilusión de cambiar el mundo.  
Ilusa de mí, que soy hija de la democracia, que no supe entonces que todo es mucho más complicado que eso...




http://www.rnw.nl/espanol/article/ex-dictador-boliviano-luis-garcia-meza-rompe-el-silencio

martes

como la cigarra

(Este debería ser mi himno...)


Como la cigarra

María Elena Walsh



Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aqui
resucitando.

Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal
porque me mató tan mal,
y seguí cantando.

Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui
sola y llorando.

Hice un nudo en el pañuelo
pero me olvidé después
que no era la única vez,
y volví cantando.

Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás,
tantas noches pasarás
desesperando.

A la hora del naufragio
y la de la oscuridad
alguien te rescatará
para ir cantando.



Bello poema de Elena Walsh, Como la cigarra. 1972. En la voz de La Negra, Mercedes Sosa.

lunes

Coitus interruptus


Soy de izquierdas y vale, se me ve el plumero.
Pero eso no me hace impermeable a las noticias, ni a los (ho)(e)rrores que se van cometiendo en nombre de los pueblos.

¿Vamos pa'lante? Nooooo. Una y otra vez, marcha atrás. Coitus interruptus constante. ¿Alguien sabe dónde está la salida, la puerta o una ventana chiquitita?

Opino como Felipe González: "rectificar es de sabios, pero hacerlo a diario es de necios"

jueves

Desvelos

En estos días ha sido noticia una niña a la que no le permiten asistir a clases normalmente (en un centro público, para más inri) por vestir un velo islámico.

Un velo que no molesta a sus compañeros (de hecho, cuatro de ellas se han solidarizado y en un gesto de inmensa grandeza espiritual, se han puesto el velo aún sin ser todas musulmanas), pero que molesta al consejo estudiantil, quién sabe por qué razones absurdas.

La normativa de este centro dice que no se puede entrar con la cabeza cubierta. Supongo que eso incluye pelucas y tupés... esperemos que ningún calvo tenga que dar clase nunca allí. Pero voy más allá. Si uno de esos alumnos fuese sometido a alguna terapia que le dejara sin pelo, y quisiera cubrirse la cabeza con un pañuelo, ¿¿tendría que buscarse otro cole?? O entonces la norma se flexibilizaría?

Somos “intolerantes” (que palabra más horrible. A mi no me da la gana de que nadie me “tolere” por mi acento y mi piel. Y menos por mis creencias religiosas o culturales. Que me trague con patatas si no le gusto). De hecho, podría apostar que se trata de una norma que está puesta para evitar que los niños vayan con gorra (que me parece igual de absurdo, pero en fin) y de la que se han cogido para evitar que esta niña musulmana -y las que vengan- haga “gala” de su creencia.

Ya que está claro que es por razones religiosas, supongo que en este mismo colegio no dejarán entrar a ninguna monja que lleve el hábito puesto. Quisiera hacer una prueba... ¿Se animaría alguna monja lectora a hacer de conejillo de indias? ¡¡¡Por favor!!!

Ahhh pero no. Creo que la norma no va para todas las religiones. Es ésta solamente. Lo que se pretende es enterrar aquel símbolo musulmán. No va para todos los símbolos... sino, tendríamos que ir arrancando cruces y cadenitas, porque llevar símbolos religiosos debe ser muy malo. ¿La criptonita del ateo? Mis amigos ateos se reirían.

Nuestra ignorancia es tan atrevida que creemos que el velo islámico es un símbolo de sumisión al hombre (el velo de las monjas es un símbolo de sumisión a Dios y algunas se cambian el nombre y todo o se encierran para siempre. ¿Alguien tiene problemas con ello?). Creemos que es impuesto por los padres a las niñas (¿¿como el vestido de primera comunión por ejemplo?? o cómo cuando les decimos a nuestros hijos no-musulmanes: hijito así no sales ni a la puerta??).

Me pregunto que pensará mi amiga Doria, musulmana nacida y criada en Colombia (es decir, que no tiene origen árabe ni similar y se convirtió porque quiso); Máster en Relaciones Internacionales y doctoranda en la misma materia. Qué pensará de todos estos prejuicios que nos hacemos los que nos hemos viajado nunca ni conocemos de cerca a un musulmán. No la veo muy sumisa yo...

El otro día comentaba en mi blog Papá Conejo- Mamá Piojo, que un juez había determinado que “los derechos del ser humano, los constitucionales, están por encima de cualquier ideario/normativa de un colegio”. Pues bien. Creo que está clara mi posición en el tema.

Desde aquí mando mi apoyo a esa niña valiente. Insumisa del sistema, fiel a sus convicciones y leal a sus creencias. Najwa, niña querida,: Defiende tus derechos. Defiende tu libertad. Ve a por todas.